En una de las listas de interés a la que estoy suscrito llegó hace pocos días un artículo escrito por Pedro Francke, conocido economista, profesor de la PUCP y ex titular de Foncodes, titulado “Reflexiones sobre la izquierda a raíz de la cumbre de los pueblos”. Lo que sorprende del paciente análisis que hace Pedro, conocido intelectual de izquierda, es algo que muy pocos de sus correligionarios, incluso los más ‘moderados’ o ‘centroizquierdistas’ hacen: una visión crítica y propositiva de la izquierda peruana actual.
Su análisis parte de la evaluación crítica del evento que menciona en el título de su nota. Señala de este, entre otras cosas, que propició el lucimiento de muchos discursos de izquierda radical, reflejados en estribillos como el consabido ‘agro sí, minas no’, del cual Francke mismo se mostró públicamente opuesto durante el foro, lo que le valió, según cuenta en otro texto, una rechifla de los participantes.
Otro ejemplo de discurso radical que encontró el autor en la mencionada cumbre fueron los cánticos y los “encendidos discursos a favor de la revolución, que poco se diferenciaban de los de hace 20 años atrás”. Y algo preocupante es que estos discursos eran proclamados no por los viejos militantes de izquierda, sino por la juventud de Patria Roja y la del Partido Socialista de Javier Diez Canseco. Los jóvenes izquierdistas superan en radicalismo a sus correligionarios más veteranos, de la misma forma como, hace cuatro décadas, los jóvenes militantes del entonces incipiente Sendero Luminoso lanzaban discursos más violentistas que sus colegas mayores del PCP- Patria Roja.
Francke concluye este punto señalando lo siguiente:
“(Estuvieron) ausentes totalmente nuevas formas de buscar conectarse con los limeños, las centenas de amigos, simpatizantes y curiosos de todas las edades que llegaron al mitin. Que muchos (de los presentes) hayan sido en el pasado militantes de la izquierda, no hace que la repetición de las fórmulas de pasado los enganchen y atraigan. Ausentes discursos renovadores para la juventud, para los emprendendores, para los ambulantes y taxistas, para los habitantes de la ciudad”.
Allí pone el dedo en la llaga en otro de los errores en los que incurre la izquierda, de todos los espectros, desde los grupos pro MRTA o pro SL (como Pukallacta) hasta el PDS-Fuerza Social: su extrema dificultad para construir un discurso que atraiga al poblador común y silvestre, al peatón, al pasajero de las combis que sufre por el caos vehicular en Lima; al obrero, el guachimán, o el ambulante que se detienen a leer las portadas de los diarios en los kioskos; a los jóvenes desempleados que a diario caen tentados por la droga o el pandillaje.
Hay izquierdistas que, como dice Francke, repiten hoy los discursos encendidos y románticos de hace veinte o treinta años que a nadie atraen. Otros construyen los suyos con el mismo lenguaje intrincado con el que realizan investigaciones o diseñan proyectos de desarrollo en las ONG donde trabajan, y tampoco consiguen atraer a nadie. El desconocimiento del valor de contar con especialistas en comunicación que puedan armar estrategias para hacer más atractivas sus propuestas políticas, o el simple desprecio hacia ellos (como ocurre en Fuerza Social), es uno de los peores errores de los partidos de izquierda, de todas las tendencias.
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Otro punto que toca Francke es el del viraje de muchos de los izquierdistas hacia posiciones que él llama claramente “de izquierda radical, anticapitalistas, incluso anti-mercado, con mucha oposición y mucha protesta”, lo cual considera un error pues deja vacío el gran espacio del centro en el espectro político, considerando que el APRA ya se pasó abiertamente a la dercha. Por ello, dice el autor, ese gran espacio puede ser aprovechado por otras propuestas de la centro-derecha o la derecha: Castañeda, Toledo o alguien de Unidad Nacional.
Francke detalla:
"Esta propuesta se basa en una visión estratégica: No hay forma en el Perú actual de ganar un gobierno con condiciones básicas de gobernabilidad que sustente los cambios, si no logramos unir a las clases medias limeñas, a los emprendedores y empresarios nacionalistas, a los intelectuales progresistas, desde la izquierda hasta el centro. La orientación y profundidad de los cambios dependerá de quién lidera ese bloque".Y luego propone articular esfuerzos con las fuerzas políticas de centro-izquierda como Fuerza Social, así como con “gobiernos regionales y municipales progresistas como Yehude (Simon), y congresistas como Yohnny Lezcano”. Importante que lo señale, puesto que en muchos ámbitos izquierdistas a figuras de la centro-izquierda como Yehude y Susana Villarán se les considera como “revisionistas”, “derechistas encubiertos” y hasta “neoliberales” (¡!)
Propone además otra cosa más importante: defender la democracia frente a la criminalización, pero zanjando con el terrorismo. Esta feliz declaración ya pone al buen Pedro Francke en oposición a muchos líderes de izquierda, incluyendo a supuestos ‘moderados’ como Javier Diez Canseco, que aún defienden a grupos terroristas como las FARC y los llaman “beligerantes” y luchadores sociales” (link aquí).
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Lo último que hace Francke es su artículo es hacer una rápida revisión de la coyuntura internacional relacionada con el Perú: cuestiona el llamado “viraje hacia la izquierda” de la región (como ya antes lo había hecho Martín Tanaka), deslinda con el régimen castrista (y rechaza las vivas a Fidel dadas en la cumbre de la UNI) y solicita apertura y respeto para los que defienden los DDHH en Cuba y por extensión, en Venezuela (quienes suelen ser tratados peor que a los ‘neoliberales encubiertos’ en los espacios de izquierda).
Y finaliza este último análisis con el siguiente razonamiento: por más vivas a Fidel o al Comandante Chávez, por más que se invite a Evo Morales a clausurar la Otra Cumbre, “ningún extranjero podrá salvar nunca a la izquierda peruana”. Por más petrodólares que regale o Casas del ALBA que instale.
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El análisis tan franco y a la vez tan preciso que hace Pedro Francke en su artículo parece que ha sacado ‘roncha’ en los espacios de izquierda; al menos, en aquellos a donde él envío su texto (Río Abierto y Fuerza Social). Pues el artículo se publicó el sábado 24 y hasta hoy nadie, salvo mi querido amigo Stanislao Maldonado, lo ha comentado. Cuesta pues, sobarse cuando le meten a uno el dedo en la llaga hasta el fondo. Y mucho más, cuando quien lo hace es un izquierdista responsable, que no tiene reparos en ejercer autocrítica y en proponer alternativas; en buena cuenta, un izquierdista inteligente. Ahora ya sabemos que en el Perú, por lo menos, existe uno.
Tags: Pedro Francke, Cumbre de los Pueblos, PS, JDC, FARC, izquierda peruana, izquierdistas.







4 comentarios:
Muy buen post Manuel, lei el artículo de Francke y está muy bueno. En la misma línea, pero desde la orilla liberal, hay uno de Juan Carlos Tafur en la edición más reciente de Ideele que también sería bueno que se pueda leer.
Reflexiones como esta hacen que aun se tenga esperanza en construir otro tipo de proyectos políticos.
Bueno, ese es el problema de la ínfula de ilustración que tienen muchos izquierdistas peruanos de cualquier calibre: Su incapacidad de entender al peruano y de hacerse entender por él.
A veces, incluso, y con riesgo de considerarme prejuicioso, eso llega a verse como un desprecio. De parte del estudiosos que mucho no sabe de la gente y difunde una opinión y una acción inservible para el resto.
En cuanto a APRODEH, bueno, mucho no puedo esperar de gente que sólo conoce dos o tres incisos del 2º de la Constitución. Y eso, sólo aplicable para casos politizables. Ese efecto no se extiende demasiado, en lso hechos, mas si en apariencias, "ser y parecer" dicen por ahí.
Felizmente, la decisión de los marihuana del europarlamento es sólo una recomendación. Esos señores también tienen un gran peso de culpa por su pésima interpretación y el desconocimiento de los hechos.
Más bien, se me haría gracioso que APRODEH aparezca para repudiar al congresista pistolero.
Existen izquierdistas inteligentes como pedro Franke, pero lo que no existe es una izquierda inteligente que sepa dar alternativas a los problemas y desafíos del Perú.
Tan bruta es la izquierda peruana actual que se lanza hacia su desastre final: colgarse de la billetera y del proyecto totalitario de Hugo chávez
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