
Ya saben cuál es el concepto que tengo del periodismo y los periodistas, pues lo he hecho público en posts como este y este. Ahora, una nueva noticia me da pie a meterle otra 'caricia' a mis ex coleguitas: la sentencia por el crimen del periodista pucallpino Alberto Rivera.
Como saben, Rivera fue asesinado hace tres años, y existen sospechas bastante fundamentadas de la autoría intelectual del hasta hoy alcalde de Pucallpa, Luis Valdez. Pues bien, la sentencia de la Corte Superior de Ucayali exculpa a Valdez y al ex vocal de la Corte Superior de Ucayali, Solio Ramírez Garay, el otro supuesto autor intelectual. O sea, salen bien libraditos y contentos los dos. Sin embargo, el caso lo verá en última instancia la Corte Suprema aquí en Lima.
La noticia es del día miércoles 14, es decir, de hace cinco días. Y el punto es que casi ningún blog periodístico o de periodistas local (de hecho, ninguno de los que yo encontré) ha hablado del tema. No existe la noticia. No se oye padre. Nancy que Bertha.
Los temas más cacareados en la blogósfera periodística son, por ejemplo, los del affaire Chávez-Juan Carlos (la vedette de la semana), la transnacional Monzanto y los OGM, el descalabro del Forsur y de su jefazo Favre, la ley que regula los enamoramientos en las FF.AA., etc. Por solo citar las cosas noticiosas, no las disgresiones de todo tipo que tanto les gustan a los coleguitas blogueros.
Por supuesto que los periodistas bloggers tienen todo el derecho de ostear lo que quieran y de hablar de los temas que quieran. Este post solo pretende recordarles que existió un señor, un colega suyo, llamado Alberto Rivera. Que ejercía el periodismo en Pucallpa. Que en el ejercicio de su chamba se metió con los poderosos y los sacó al fresco, y por eso lo mataron. Que los jueces peruanos se cagan en la justicia y han absuelto a sus asesinos. Que aún queda el Poder Judicial como última esperanza para que sus asesinos paguen por su crimen. Y que habrán bloggers (como este pechito) que no son necesariamente periodistas, pero están -y estarán- al tanto del caso, hasta las últimas consecuencias.
Alberto Rivera no se calla. No lo callarán los reyes ni los tiranos bolivarianos, ni mucho menos los jueces o los alcaldes narcos. Ni tampoco los periodistas que usan Internet para no solo mirarse el ombligo, sino también lamérselo (pues su lengua es tan larga que les llega hasta la cintura).
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Post data: Vuelvo luego de una ausencia involuntaria de más de dos semanas, causada por el repentino corte de mi servicio de Internet en casa (que tenía gratis desde hace año y medio, pero esa es otra historia) Sin embargo, por fin, heme aquí. Desde una cabina, cierto, mientras, me reconecto el servicio.






1 comentarios:
No te das cuenta que tus colegas se mueren de miedo...o estan comprados???
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