(Foto: Andina)
Veo cómo muchos universitarios, de todas las carreras (incluidas las de Comunicaciones) acuden presurosos a ayudar a los damnificados del Sur Chico: cargan bultos, preparan paquetes, donan sangre, etc. Hay algunos que forman brigadas y llevan los paquetes de víveres directamente a las zonas afectadas, mientras que otros arman bonitas casas prefabricadas cuya consistencia y seguridad aún me son dudosas.
Supongo que es necesario y bienvenido tal aporte de todos ellos para esa noble causa; pero me parece que, al menos en lo referente a los comunicadores (y en especial a los comunicadores para el desarrollo, mis compañeros de carrera) ya estuvo bueno. Hace falta ahora hacer otras cosas, para mí más trascendentes y más sostenibles (palabrita mágica para los desarrolleros). Y además, más vinculadas con su propia carrera. Como por ejemplo, podemos proponer/diseñar:
1. Una campaña de advocacy (otra palabrita chévere para nosotros) para que el Estado, particularmente el Ministerio de Vivienda y sus muchos programas de vivienda, se dediquen a levantar construcciones antisísmicas, baratas y que no necesariamente desechen el adobe, sino que lo empleen de una manera tal que sea resistente a sismos y contingencias similares. No sea que alguno o algunos, con el afán de ahorrarse (o quedarse con) unos solcitos, vayan a estar haciendo barbaridades con las construcciones que, de haber otro terremoto, vayan a cobrar las vidas de más compatriotas que en Pisco. Especialistas en el tema los hay en el Perú, y muy cerquita de nosotros.
2. Una campaña de concientización para que las personas construyan sus casas de manera segura. O sea, levantarlas siguiendo todas las normas de construcción debidas, contando además con la supervisión de las municipalidades. De lo que se trata es que los cuidadanos no construyan casas como sea, levantando cinco pisos en un cimiento apto solo para dos; o escogiendo terrenos cerca de un barranco, en un antiguo relleno sanitario o sobre con cimientos de solo arena, entre otras barbaridades muy comunes a la hora de construir.
3. Otra campaña de concientización para que las mismas municipalidades no se hagan las locas y controlen al detalle cómo diantres construyen los vecinos de sus jurisdicciones, colocando además a supervisores que no acepten coimas para dejar construir con los vicios que señalamos arriba. Además, para que coloquen como encargados de Defensa Civil de sus municipios a gente cpacitada en el tema, y no a cualquier bípedo. Por ejemplo, si el tal Castañeda Lossio gastó 15 millones de dólares para poner sus piletas de agua en el Parque de la Reserva, ¿no podrá gastar la vigésima parte de toda esa fortuna en diseñar un plan de seguridad en las construcciones como el que proponemos?
4. Por último, proponer un plan de comunicaciones alternativo para emergencias. Si al gobierno no le da la gana (de hecho, ni ganas tiene) de cuadrar a Telefónica por el colapso de las líneas el 15-A, no vamos a esperar confiados que para el próximo terremoto se arregle la situación. ¿Qué hacer? Una alternativa súper efectiva es la radio.
Recuerden lo que hizo el general Octavio Salazar, comandante de la Sétima Región Policial (que abarca Lima Metropolitana) el día del sismo, cuando vio que no podía comunicarse telefónicamente con las comisarías de la capital y enviar instrucciones: fue al toque a las instalaciones de RPP y desde allí se comunicó, no solo con su gente sino con toda Lima, para pedir calma y dar recomendaciones a la aterrorizada población Imagínense si hubiese habido un recurso similar en Pisco: se habría pedido la ayuda más rápido, y se habrían salvado muchas de las víctimas que hoy tanto lamentamos.
Si no me equivoco la base aérea de Pisco, cerquita a la ciudad destruida, tiene una radio de garn alcance; el problema es que sus ocupantes huyeron presas del pánico durante el terremoto y nadie -¿se les habría ocurrido, siquiera?- la usó. Y esto de la radio es solo uno de los tantos aspectos que deben abordarse en un plan de emergencia como este.
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Como ven, queridos condiscípulos de Comunicaciones, hay -como diría el poeta- muchísimo que hacer, hermanos. Y son cosas más útiles que gastar las fuerzas de nuestros músculos cargando bultos o levantando endebles casitas en el arenal.
Tags: terremoto, Ica, Pisco, radio, construcciones, comunicaciones, estudiantes, Comunicación para el Desarrollo, municipalidades.







1 comentarios:
te maleas con los desarrolleros, por ahi que no sabes mucho eh "campanha de concientización"? "campanha de comunicación"? alguna vez escuchaste de los publicistas?
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