El rock peruano fue uno de los pioneros en todo el mundo del movimiento musical llamado rock en español. Bandas como Los Saicos, célebre a mediados de los 60, son reverenciadas en países como España tanto o más que los propios Beatles.
Una de esas bandas peruanas que lograron reconocimiento internacional por aquella época son los Belking’s, grupo instrumental (de Lince, el mismo barrio que Los Saicos) que se inspiraba directamente en la música de The Ventures, The Shadows y otros exponentes del llamado Surf Rock, casi todos provenientes de la costa oeste de Estados Unidos.
Su estilo era simple, pero atractivo: melodías de rockabilly basadas en escalas de guitarra exentas de riffs, efectos electrónicos y sutilezas armónicas. Música sencilla para el estilo sencillo de vida de los surfers californianos y de muchos jóvenes estadounidenses, que a fines de la citada década se resistían a la intromisión del hippismo, la psicodelia, el glam y demas ‘ismos’ de la época dentro de sus vidas y sus oídos.
Pues bien, el disco de Los Protones (2009), banda peruana de estos tiempos, emula el estilo de los Belking’s casi a la perfección. No llega a ser un mero copy & paste: las facilidades tecnológicas que tienen hoy las bandas para grabar un álbum, a costos mínimos, son la principal (y casi única) diferencia.
Su principal mérito quizá consista en reivindicar y re-imponer un género perdido en los archivos y en los oídos de nuestros padres, que disfrutaban las matinales en los cines de barrio y demás. Un estilo fresco, directo, sin pretensiones líricas ni totalizantes, ajena a la dictadura del mercado, a la hipocresía de los ‘ismos’ actuales (grunge, post grunge, emo music y otras yerbas) y a los escarceos públicos con otros géneros como la cumbia (habla, Bareto).
Una vuelta a las raíces del rock’n’roll más puro y genuino, que en el Perú del 2009 no es estandarte de surfers despreocupados, sino de oyentes exigentes y afines a lo clásico.
La primera vez que escuché a The Sundays, en 1990, yo estaba en quinto de secundaria. Mis condiscípulos se dividían en dos grupos: los que escuchaban cosas como Iron Maiden, Metallica y demás yerbas; y los que escuchaban Erasure, Depeche Mode, New Order y otras bandas techno.
Yo había empezado a escuchar Doble 9 aquél mismo año, harto de la música que pasaban en las otras radios: o era "la Trilogía del Metal" (Posion-Bon Jovi-Guns'n'Roses), o era los New Kids on the Block y cosas de ese tipo.
Y una de las primeras cosas que escuché en esa radio fue esta:
Y me quedé sencillamente embelesado con la voz más bella que había escuchado hasta entonces (bueno, hasta que escuché a Joni Mitchell). Harriet Wheeler se llama la causante de tal arrobamiento.
Varios años después, en 1997, su banda sacó un nuevo disco. Aquí el extracto más popular del mismo:
Cómo no se vuelven a juntar. Y ahora que estásn viniendo bandas recicladas al Perú, fácil y los traen. Yo iría, de cajón. Y en un asiento preferencial. Escuchar a la Wheeler de cerquita bien vale el esfuerzo.
La imprescindible Emepitri recuerda también a The Sundays aquí.
Hace pocos días murió Mari Trini. Uno de mis íconos musicales, qué duda cabe.
Esta canción la escuché por primera vez a principios de los 80, en una telenovela venezolana cuya protagonista es una muchacha que muere de cáncer ante el llanto de su novio. Nunca logré ubicar el nombre de la novela ni el nombre de sus actores (era tan caleta que ni el mismo Eduardo Adrianzén se acordaba de ella). Pero la canción si se quedó en mi memoria, me imagino que para siempre.
Otro de sus éxitos:
Los Trece Baladas hicieron sendas versiones de ambos temas, que incluyeron en su segundo disco. Buenas versiones, pero insuperables ante las originales de la cantante andaluza. Que ya no estará más con nosotros para interpretarlas.
Esta vez les recomiendo otro sabroso entremés... la tonadita se la deben de saber ya, la deben de haber escuchado en algún comercial de la tele o algo similar. Se trata de la celebérrima Danza Húngara #5 de Johannes Brahms:
Esta pieza aparece en una de mis escenas de película favoritas, la pela es El Gran Dictador. Disfruten de la genialidad de Chaplin:
Por si acaso absuelvan al Chino el martes, les sugiero una pieza magistral para que endulzen su paladar a quienes sufran de un ataque biliar ante esa probabilidad:
Es la inmortal obra de Gershwin, Rhapsody in blue, interpretada genialmente por la Berlin Philharmonic Orchestra, dirigida por Seiji Ozawa, a dúo con el Marcus Roberts Trio.
Copio una carta publicada en la edición de hoy (Nº 2071) de la revista Caretas, sección Nos escriben y contestamos:
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¿Discriminación?
Lima, 17 de marzo del 2009
Felicito el acierto que ha tenido CARETAS al publicar ‘El Museo de la Discordia’ en su N° 2069, utilizando un estilo periodístico imparcial. Allí se cita el testimonio de Mercedes Carrasco, viuda de quien fuera director de una escuela en Barranca, asesinado el 11 de noviembre de 1992 por senderistas. La revelación de CARETAS reside en el doloroso momento en que la viuda con cuatro hijos debió buscar ayuda en las instituciones que defienden los Derechos Humanos. El SUTEP “no la ayudó” y la respuesta de Aprodeh fue insólita: “ahí le explicaron que solo trabajaban con víctimas del Ejército”. ¿Semejante práctica discriminatoria involucra a una o varias ONGs?
Félix C. Calderón DNI 08244908
(Respuesta de Caretas): La posición de CARETAS frente al proceso de violencia que vivimos no fue “imparcial” sino objetiva. Sendero agredió a regímenes democráticamente constituidos y el abismo social y económico contra el que lucha un país como el nuestro no justifica las atrocidades que cometieron. Las fuerzas del orden lucharon justificadamente contra el terrorismo, pero aquí como en tantos otros lugares del mundo, la prensa y ciertas ONGs también denunciaron los casos de terrorismo de Estado como contradicciones contraproducentes que se sumaron a la tragedia. Consultada por CARETAS, Aprodeh se negó a dar respuesta sobre el caso de la señora Carrasco, lo que consideramos un grave error.
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Sí gente como la de APRODEH es la que se va a encargar de levantar el Museo de la Memoria, entonces yo no quiero Museo de la Memoria. No como la que ellos quieren.
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